La formación de los catequistas comprende varias dimensiones, la más profunda hace referencia al ser del catequista, a su dimensión humana y cristiana.

La formación, en efecto, le ha de ayudar a madurar, ante todo, como persona, como creyente y como apóstol, para aprender a vivir en comunidad (DGC 238). Es facilitar el descubrimiento y desarrollo de sus valores humanos y espirituales, su vocación y misión, sin olvidar que ésta es una realidad dinámica como tarea de toda la vida.

La dimensión del “ser” en la formación del catequista promueve el crecimiento integral de los diversos aspectos de su persona:

 

 Persona que ama, vive y se siente realizada.

 Persona de maduración humana y de equilibrio psicológico.

 Persona de espiritualidad, que quiere crecer en santidad.

 Persona que sabe leer la presencia de Dios en lo ordinario de la vida.

 Persona integrada en la realidad y con su gente.

 Persona que busca, constantemente, cultivar su formación.

 Persona de comunicación, capaz de construir comunidad.

 

 

Libro del catequista
20.5 x 27.5 cm | 80 páginas | ISBN 978-607-9175-48-1

Libro del formador
16 x 23 cm | 88 páginas | ISBN 978-607-9175-47-4

Contenido de este texto

Tema 1: Aprendiendo a relacionarnos
Tema 2: Aprendiendo a comunicarnos
Tema 3: Aprendiendo a trabajar en equipo
Tema 4: Aprendendiendo a ser solidario

Tema 5: Espiritualidad de la pastoral
Tema 6: Pedagogía de la espiritualidad pastoral
Tema 7: Espiritualidad de la comunión

Tema 8: El catequista: persona que ora
Tema 9: El catequista: persona que acompaña en el camino de la fe
Tema 10: El catequista: agente de cambio social